BRIGADA NACIONAL DE PROFESORES SOCIALISTAS
DE LAS INCERTIDUMBRES
SOCIALES Y POLÍTICAS
A LAS CERTEZAS CIUDADANAS
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Preliminares
Pensar que el movimiento de HidroAysén es un hecho aislado, que tiene como único norte detener la ejecución del nombrado proyecto, sería sencillamente no entender nada de lo que está sucediendo (hoy) en el país.
Para que nos vayamos entendiendo, este movimiento, no solo se contextualiza en la vida de la sociedad chilena, sino por el contrario, es un fenómeno social mucho más amplio que se enmarca en un techo global de crisis del modelo económico imperante y de su orden establecido.
La debacle económica de Grecia y Portugal, los altos niveles de cesantía en Italia, donde la extrema pobreza está llegando a hogares que jamás imaginaron sufrir esta lacra. Y también está España, afectada por una crisis financiera que lleva más de tres años y que registra altísimos niveles de cesantía y que ha significado un duro golpe para el PSOE en las elecciones municipales del fin de semana recién pasada. Y esto no es todo, los acontecimientos sociales y políticos desencadenados a comienzos de año en Medio Oriente, donde países como Egipto, Siria, Yemen o Libia experimentaron fuertes “sacudones democráticos” que han significado profundos cambios en las anquilosadas estructuras de poder de esos países.
En esta misma línea de argumentación, la crisis ecológica/nuclear (Fukushima) post terremoto en Japón, develó que todo lo aparentado y jactado en tema de energía, era solo una cáscara instalada por el modelo económico y los medios de comunicación masiva manejados por los enormes intereses de las multinacionales de la energía. La naturaleza (terremoto) demostró que la tierra del Sol Naciente era tan o más vulnerable que nuestros países de América Latina. Y demostró, que la energía nuclear no es tan limpia y segura como afirman muchos irresponsables que hoy claman (en Chile) por este tipo de energía.
Y en otro orden de cosas, el mundo se enfrenta (lo que es solo un decir) con un imperio estadounidense (EEUU) sobre endeudado según sus propios informes; con una profunda desigual en la distribución de la riqueza tanto en Centro como en Sudamérica hacen ver, objetivamente, que estamos en presencia de una de las crisis más graves que el sistema capitalista (Neoliberalismo) haya sufrido en su historia.
Y paralelamente, los vientos de cambio y el advenimiento de los derechos aclamado por la humanidad, están señalando que las sociedades y los grupos humanos, ya no quieren más ser regidos por sistemas inhumanos y agotados como el actual que, colocan en riesgo ya no solo a los más vulnerables y pobres, sino que ahora pretende exterminar el ecosistema, y eliminar para siempre los conceptos de solidaridad, igualdad, libertad, fraternidad y democracia. Entendido esto, podemos delimitar y comprender nuestro criollo y valioso movimiento ciudadano, en pos de rescatar los mismos valores del resto del orbe.
HidroAysén
En el transcurso de estas últimas semanas el país ha visto con singular asombro cómo la ciudadanía se ha movilizado en torno a una problemática de país y en pos de un objetivo que nos debiera unir a todos los chilenos: la defensa de nuestro patrimonio natural (La Patagonia), y el derecho exclusivo de todos los ciudadanos de decidir sobre qué tipo de desarrollo el país debe implementar.
Este movimiento, que no tiene orgánica conocida que carece de medios de comunicación y económicos se ha articulado (de la noche a la mañana) en función de impedir la ejecución de un mega proyecto energético, que el país no necesita, sólo las grandes transnacionales mineras del norte lo requieren con urgencia. Pero tiene la gracia que demuestra la cara más aberrante del modelo neoliberal en su variante chilena. Es la punta del iceberg de un cúmulo de problemas sociales (marginalidad y falta de oportunidades), económicos (la dramática distribución de la riqueza), culturales (pérdida de los valores básicos de una sociedad) e incluso morales.
¿Qué es lo que se lee al analizar estos acontecimientos? Se lee que hay cansancio, que hay hastío, que hay una profunda frustración, que está naciendo la conciencia que las cosas no pueden seguir como están. En los porfiados hechos, Chile y sus habitantes se han cansado de padecer (durante décadas) una de las distribuciones de la riqueza más desiguales y vergonzosas de este lado del mundo. ¿Cuántas veces se ha pedido una reforma tributaria verdadera para terminar con esta injusticia? ¿Cuántas veces se ha pedido una reforma constitucional seria que permita terminar con el sistema binominal? ¿Cuántas veces se ha solicitado el derecho a plesbicito para que la ciudadanía se pronuncie sobre los grandes temas de país? Nunca ha habido una respuesta a estas preocupaciones. Y no son interrogantes menores. Son preocupaciones que se concentran en un solo objetivo: ALCANZAR UNA DEMOCRACIA REAL Y VERDADERA, AQUÍ Y HOY. El país no puede continuar desarrollándose en los marcos de una democracia de los acuerdos, de una democracia en la medida de lo posible, de una democracia que está amparando injusticias, protegiendo intereses económicos que no son los intereses de los chilenos.
Hoy por hoy, la ciudadanía, el mundo ecologista, sólo exige una cosa: ¡el derecho a disfrutar de nuestras riquezas naturales renovables y no renovables, con respeto hacia el medio ambiente! ¡Solo exigimos el derecho a vivir en una sociedad donde se respete y se proteja a la naturaleza!
(…) Somos administradores de un mundo que no es propiedad nuestra sino de toda la humanidad. Es deber de todos heredar la tierra a las nuevas generaciones en un estado en el que puedan habitarla dignamente y seguir cultivándola. Cuidemos la naturaleza para hacerla humanamente habitable. Desde una actitud cristiana, así responderemos a la vocación de ser co-creadores y sabios administradores de una obra maravillosa inaugurada por Dios que ama incondicionalmente a la humanidad. ¿Cómo no va a alegrarse Dios Padre con el progreso de su querida humanidad, con tal que sea auténticamente humano e incluya a todos. (Declaración del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile sobre Hidroaysen).
Hoy por hoy, la ciudadanía, estudiantes, profesores se han cansado de un apartheid cultural, que se expresa en los diferentes tipos de educación: particular pagada (clase alta), particular subvencionada (clase media) y municipal (clase baja), la cual se reproduce y sigue reproduciendo por años, generando más y más desigualdad. Un círculo vicioso que no tiene término. ¡Solo exigimos el derecho a una buena educación!
Hoy por hoy, también se cansaron las mujeres, ancianos, hombres, jóvenes, niños y niñas de un sistema de salud que no garantiza que se sientan seguros y protegidos frente a cualquier enfermedad; ellos y ellas no requieren de centros médicos ó clínicas para los sectores más acomodados del país y hospitales o consultorios para los más pobres. ¡Sólo queremos derecho y acceso una buena salud!
Finalmente, la ciudadanía (es lo que se lee de la protestas de las últimas semanas), chilenos (as), se han cansado de un sistema político que no da cuenta, no interpreta, no da respuestas y menos tiene los canales de participación requeridos para el siglo XXI. De un gobierno que desconoce el concepto de servicio público y conduce el país en función del engaño (letra chica) y de la expoliación de las riquezas básicas del país.
(…) El Estado venderá en junio su 35% en la sanitaria Aguas Andinas y el mercado ya anticipa que podría ser una de las mayores operaciones del año. Si se considera el valor de mercado de ayer, el Fisco podría recaudar alrededor de US$ 1.118 millones por el 35% que tiene Corfo, cifra que superaría lo que recaudó Codelco por su venta en enero del 40% de E-CL: US$ 1.038 millones.
¡No nos basta este orden político! ¡Queremos Más y Mejor Democracia!, para resolver los problemas de la más diversa naturaleza, con el conjunto de la sociedad participando.
Por todo lo anterior, es que llamamos a fortalecer este movimiento ciudadano, el cual no debe terminar con HidroAysén, debe ser el comienzo, el principio del fin de la actual democracia construida bajo el principio de “en la medida de lo posible”. Por estas razones, solicitamos a todos las mujeres, hombres y jóvenes socialistas a fortalecer este movimiento social que pretende rescatar los valores (hoy extraviados) de igualdad, de participación, de justicia, de solidaridad, de paz y fraternidad para con ellos construir un mundo mejor, más justo, más digno, más respetuoso de la naturaleza y del medio ambiente.
Exigimos a los partidos políticos, le pedimos a las centrales sindicales y sus respectivas dirigencias, que se sumen a este movimiento, que apoyen las acciones en sus espacios de influencias, pues, de esa forma la ciudadanía comenzará a entender que la mal llamada clase política, está entendiendo cuál es su rol y sentido en el Estado chileno. Por ello, presentamos a UDS. una Plataforma Política y Cultural que debemos instalar, sostener y alcanzar, para construir la sociedad justa y buena que todos los hijos e hijas de esta tierra anhelan:
1. (Re) nacionalización del Cobre y de todos los recursos naturales No renovables estratégicos para Chile.
2. Derecho a una buena educación, salud y vivienda.
3. Nueva Institucionalidad Medio Ambiental.
4. Nueva Reforma Tributaria.
5. Derogación de la Constitución Política de Chile.
¡POR EL DERECHO A UNA VIDA BUENA, JUSTA,
DEMOCRÁTICA Y PARTICIPATIVA!
Ana María Urriola Jorge Madrid
Pta. Nac. Profesores Socialistas Sec. General Profesores Socialistas
Tesorero Nacional Colegio de Profesores
Santiago, 25 de mayo de 2011
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